Pantallas difusoras.
La luz suave trabaja más que la luz dura.

Dispersar la luz solar para que ninguna hoja quede en la sombra
Además del vidrio difuso o de un recubrimiento para la cubierta, la luz difusa también puede crearse con pantallas. Aunque estas pantallas se utilizan ante todo para distribuir de manera uniforme la luz entrante, cumplen a la vez la función de protección solar y de ahorro energético, y están disponibles en una gama de porcentajes de sombreo que pueden ajustarse a las necesidades de luz de cada cultivo. En la última década, las pantallas difusoras se han vuelto cada vez más populares entre productores de muy diversos cultivos y climas.
El rasgo distintivo de toda pantalla difusora son las tiras blancas tejidas o tricotadas en el tejido, que dispersan la luz que lo atraviesa. Los tejidos están disponibles con una estructura abierta, que combinada con la ventilación cenital ofrece una refrigeración y una protección solar óptimas, o con una estructura cerrada, que reduce la refrigeración por la tarde, disminuye el riesgo de que se forme condensación sobre el cultivo y ahorra energía por la noche. La elección entre ambas es tanto una decisión de clima y de cultivo como de luz.
El valor agronómico proviene de cómo se comporta la luz difusa en el dosel. Con sol directo, la distribución dista mucho de ser ideal: la estructura del invernadero, los equipos y las propias hojas proyectan sombras, de modo que algunas plantas reciben demasiada luz y sufren estrés o quemaduras, mientras que otras quedan a la sombra y crecen mal. La luz de alta intensidad sobre una sola hoja es además menos eficiente para la fotosíntesis que esa misma luz repartida de forma uniforme. La luz difusa resuelve ambos problemas a la vez: en horizontal, uniformiza las zonas claras y oscuras a lo largo del cultivo, y en vertical, penetra más profundamente en cultivos altos como el tomate, el pimiento y el pepino, donde bajo luz directa las hojas superiores captan más de lo que pueden aprovechar mientras las inferiores quedan privadas de luz. El resultado es un crecimiento más uniforme y saludable y una mejor fotosíntesis en conjunto.
La difusión se mide de dos maneras, y la distinción importa al comparar productos. El tradicional Haze Factor indica el porcentaje de luz entrante perpendicular que se desvía más de 2,5 grados: un Haze Factor del 60 % significa que se ha redirigido el 60 % de la luz directa. El problema es que la luz solar casi nunca entra en el invernadero de forma perpendicular, por lo que Wageningen University desarrolló el método F-Scatter (o HortiScatter) para ofrecer un valor de difusión preciso con ángulos realistas de 10 grados o más. Ambos métodos están integrados en la norma NEN 2675:2018, lo que permite a los productores comparar vidrios, tejidos de pantalla y recubrimientos hortícolas sobre una base común. Le ayudamos a seleccionar el tejido difusor y el valor de difusión adecuados para su cultivo y su perfil de radiación: póngase en contacto con nosotros para hablarlo.




