Todo lo que refrigera aquí gasta agua

Dónde: los estados del Golfo, Arabia Saudí, el norte de África, Egipto, Irán, el suroeste de Estados Unidos, el interior de Australia, el norte de México.

El problema no es que haga calor

Es que las dos formas de extraer el calor tienen factura.

Ventilarlo hacia fuera queda limitado por lo más frío que esté el aire exterior, que a 45 grados no es mucho. Evaporar agua en la corriente de aire funciona muy bien, porque el aire seco tiene una capacidad enorme de absorber humedad. Por eso la refrigeración adiabática, el pad-and-fan y la nebulización dominan este clima.

Y por eso la cuestión del agua y la cuestión de la refrigeración son la misma cuestión.

Un invernadero aquí compite con el cultivo por el agua

La refrigeración evaporativa consume agua de forma continua durante los meses más cálidos, en una región donde el agua es el insumo más escaso del emplazamiento.

El agua de origen suele ser agua subterránea salobre, lo que implica ósmosis inversa con una recuperación aproximada del 50 por ciento: la mitad de lo bombeado se convierte en permeado y la otra mitad en salmuera que después hay que gestionar. Y no hay lluvia aprovechable para diluirla.

Así que la pregunta de diseño no es «cómo se refrigera». Es cuánta refrigeración puede permitirse realmente el presupuesto hídrico del emplazamiento, y la respuesta a menudo reconfigura todo el concepto.

La luz es lo único que sobra

En el resto de este mapa, la luz se pelea. Aquí hay demasiada, y el excedente llega en forma de calor.

Por eso el paquete de pantallas se invierte: pantallas de sombreo y difusoras en lugar de pantallas de ahorro energético, dimensionadas para descargar radiación en vez de para retener calor. La difusión se gana aquí su lugar por partida doble: reparte la luz más adentro del dosel y a la vez rebaja los picos de temperatura de la hoja.

Y el vidrio se ensucia

El polvo es una pérdida permanente y silenciosa. Una cubierta que transmite de forma excelente en la entrega transmite bastante menos tras una temporada de aire del desierto, y la limpieza pasa a ser un coste de explotación en lugar de un detalle de mantenimiento.

Los conceptos semicerrados merecen aquí una consideración seria por la misma razón: dejar el exterior fuera reduce tanto el polvo como la carga de refrigeración, a un coste de inversión que hay que amortizar.

DutchGreenhouses® dimensiona la estrategia de refrigeración frente al presupuesto hídrico del emplazamiento antes de elegir cualquier otra cosa. La ubicación y un análisis del agua son los dos datos de partida: aquí deciden más que el cultivo.

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